
Madrugada es, intento estudiar,
porque mañana presento mi examen final.
No puedo concentrarme, no se me queda nada,
solo tu imagen hermosa mi pensamiento acapara.
Llego de donde andaba con un terrible nerviosismo y desesperación enciendo mi computadora para asistir al encuentro contigo, sabes que vendría que no faltaría a nuestra cita, abro la ventana que me lleva a ti, mis ojos recorren todas tus líneas, trato de consumirte en una noche pero me doy cuenta que eso no es posible, tú requieres más tiempo del que yo te doy.
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Mientras mis ojos te miran y mi mente trata de entenderte, la música suena en mi oído, y las frases correspondientes, se escriben en Messenger como un juego inútil que obedece a esta necesidad o necedad de expresar sentimientos o simplemente de intentar deshacerse de ellos.
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En casa todos duermen, yo debería estar haciendo lo mismo, pero yo prefiero estar contigo, y tú lo sabes, cada que intento dejarte me detienes como desafiando mi resistencia, como probándome que tanto puedo aguantar.
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Son las cinco de la mañana, sin darme cuenta el tiempo ha pasado y ya casi amanece, lo hemos hecho, nuevamente nos ha sorprendido la mañana, en breves momentos volverás a tu estado de indiferencia, de silencio permanente, de olvido inminete,y nuevamente sere yo, sea quien se acerque buscandote, y me atrevo a afirmar que tú ni siquiera te acordaras de mí.
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Mientras tanto yo hare todo lo posible por recordar cada palabra tuya, de comprender y entender todo lo que me has compartido, nuevamente ocuparas mis pensamientos de una manera que se antoja enfermiza.
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5:30 a.m. Un sentimiento de frustración se hace presente y amenaza con instalarse en el recuerdo que tengo de ti, me dice que me dé cuenta de lo que viene sucediendo en esta relación, me exige que deje de intentarlo, que por más que yo haga tú nunca estarás en mi como lo deseo.
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5:35 a.m. estar contigo me debería dejar alguna satisfacción pero me encuentro lejos muy lejos de ese sentimiento, porque me doy cuenta que nada o casi nada (que no es lo mismo pero es igual) tengo de ti.
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5:45 escucho cantar a coronel (el gallo de la vecina) ya es hora de marcharme de tu lado para seguir con la rutina autoimpuesta, y mientras escribo estas líneas y escucho la última rola que escuchare en esta sesión una realidad me grita que yo no tengo lo que tú necesitas, quieres y requieres, para poder retenerte, aprehenderte, comprenderte.
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Y pienso inevitablemente que tal vez lo mejor sea dejarte, alejarme lo más posible de ti, no volveré a intentar un acercamiento contigo y no volvere a tocarte.
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6 a.m. Es tiempo de partir, de declarar y firmar esta determinación, de cerrar esta ventana que me lleva a ti y olvidarme de que existes.